TIPS PARA MANEJAR CONFLICTOS

No permitas que el mal comportamiento de otros destruya tu paz interior. Haz lo que está de tu parte”

No existen dos personas que piensen, sienten o sean iguales; la individualidad nos hace diferentes y de la misma manera especiales. De acuerdo a nuestra personalidad y a las conductas aprehendidas en la infancia, adaptamos maneras de hacer frente a los conflictos. En nuestro sistema familiar pudimos haber aprendido a “no hablar las cosas”, a “dejarlas pasar”, a “evadir problemas o situaciones de preocupación”, o a resolverlo de forma asertiva hablando sin o con actitudes negativas o violentas.

    La realidad es que en la convivencia diaria solemos vernos inmersos en conflictos de manera natural. Ya sea en la oficina, con la familia o las amistades, tendemos a diferir en opiniones, juicios, decisiones y acciones. Somos seres humanos con necesidad de comunicar y de ser escuchados, y conforme crecemos, nuestras formas de expresar y de tener contacto con nuestros seres queridos se solidifican y asientan, sean o no las más asertivas. Si crecimos viendo a nuestros padres callar, muy probablemente sea la forma en la que enfrentamos nuestros problemas.
   De la palabra “mal-entendido” afirmo desde mi perspectiva que es algo que se “supuso” o se “entendió o comprendió” de alguna situación. Siendo seres distintos, nuestras expectativas a las de los demás son diferentes.
    No estamos exentos a los malentendidos, y para tener una mejor comunicación con los demás es importante que identifiquemos cómo manejamos los conflictos y cómo lo manifestamos en el cuerpo:  ¿Dolor de estómago, migraña o garganta? Tal vez solemos “tragarnos” el enojo o coraje, no decimos eso que nos molestó y evadimos profundamente lo que no queremos racionalizar. Fuente de Información